A veces somos o podemos llegar a ser muy honestos o profundos... Al momento de sentirnos incómodos con alguna situación , procedemos a comunicar lo que está pasando, por lo menos a nuestro parecer. Y es válido, porque nadie puede decirnos que está mal sentirnos de tal o cuál manera. Nuestro derecho y deber es hacerle saber a la otra persona lo que está pasando, o tratar de explicarlo, porque a veces ni nosotros mismos logramos detectar a ciencia cierta QUÉ es lo que nos tiene como nos tiene, y peor, a veces no sabemos ni cómo nos tiene (¿hace sentido?). Pero lo que pase después de este momento de sinceridad "desahoguística", son otros 500 pesos... ¿Cómo la persona lo va a tomar?, ¿tratará de entender conmigo lo que le digo?, ¿dirá que "tengo la regla", que son las hormonas hablando, que soy dramática?,. ¿Será empática? ¿Tratará de escucharme, analizar, ser objetiva ...
A todos nos pasa, no igual, pero parecido.